Kybalion: Causalidad

«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo ocurre de acuerdo con la ley. Azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero ninguno escapa a la ley.»El Kybalion.

EL Sexto Gran Principio Hermético —el principio de Causa y Efecto— encierra la verdad de que nada sucede casualmente; que la casualidad es sólo un término que indica la existencia de una causa no reconocida o percibida; que el fenómeno es continuo, sin soluciones de continuidad.

Pensar de otra manera sería sacar el fenómeno del universo del dominio de la ley y del orden, relegándolo a ese algo imaginario al que el hombre ha dado el nombre de casualidad. ¿Cómo podría existir algo actuando en el universo fenomenal, independiente de las leyes, del orden y de la continuidad del último? Tal agente sería algo completamente independiente del tren coordinado del universo, y, por consiguiente, sería superior a él. No podemos imaginar nada fuera del TODO, más allá de la ley, y esto porque el TODO es precisamente la ley en sí mismo. No hay sitio en el universo para nada externo o independiente de la ley. La existencia de algo semejante convertiría a todas las leyes naturales en inefectivas, y sumergiría al universo todo en el desorden más caótico.

Lo que llamamos casualidad es meramente una expresión concerniente a causas que no podemos percibir, causas que no podemos comprender.

La causa y el efecto residen meramente en los sucesos. Un suceso o acontecimiento es lo que viene, llega u ocurre como consecuencia o resultado de un acontecimiento o evento anterior. Ningún acontecimiento crea otro, sino que no es nada más que el eslabón precedente en la gran cadena coordenada de sucesos que fluyen de la energía creadora del TODO.

Así como un hombre tiene dos padres y cuatro abuelos y ocho bisabuelos, y dieciséis tatarabuelos y así sucesivamente, de manera que al cabo de cuarenta generaciones se calcula el número de antecesores en muchos millones, así también suceden con el número de causas que subyacen tras el suceso o fenómeno más nimio, tal como el paso de un liviano trocito de carbón llevado por el viento. No es nada fácil seguir la pista de esa partícula de hollín hasta los primitivos períodos de la historia del mundo, cuando formaba parte de un macizo tronco, que más tarde se convirtió en carbón, y así sucesivamente, hasta el momento en que pasaba volando ante nosotros en busca de otras muchas aventuras. Y una poderosísima cadena de acontecimientos, de causas y efectos, la llevó hasta su actual condición, y ésta no es más que uno de los tantos sucesos de la cadena, y que seguirán produciendo más y más eventos durante centenares y centenares de años a contar desde ahora. Una de las series de acontecimientos originados por esa partícula de hollín flotante ha sido el escribir estas líneas, lo que ha obligado a un tipógrafo a realizar cierto trabajo; esto despertará en vuestras mentes ciertos pensamientos, así como en las de los demás, los que a su vez afectarán a otros, y así sucesivamente, hasta donde la mente no puede alcanzar, y todo por el simplismo vuelito de una partícula de hollín, todo lo cual muestra la relatividad y asociación de las cosas y la deducción consiguiente de que nada hay grande ni pequeño en la mente que todo lo creó.

No deseamos entrar a discutir sobre el libre albedrío y el determinismo, en esta obra, por múltiples razones. Entre otras muchas, la principal es que ningún lado del asunto es completamente exacto, siendo en realidad ambos parcialmente verdad, de acuerdo con las enseñanzas herméticas. El Principio de Polaridad demuestra que ambos aspectos son medias‑verdades: los opuestos polos de la verdad. La verdad es que el hombre puede ser a la vez libre y limitado por la necesidad, dependiendo todo del significado de los términos y de la altura de la verdad desde la cual se examine el asunto.

Los hombres en su mayoría, son más o menos esclavos de la herencia, del medio ambiente, etc., y manifiestan muy poco libre albedrío. Se ven arrastrados por las opiniones, costumbres y pensamientos del mundo externo, así como también por sus emociones, sentimientos y modalidades. No manifiestan el menor dominio de sí mismo que merezca ese nombre. Y con indignación rechazan esa afirmación diciendo: «Yo puedo obrar ciertamente con plena libertad y hacer lo que se me dé la gana; hago precisamente lo que quiero hacer». Pero no pueden explicar por qué o de donde viene el «necesito» y me «gusta». ¿Qué es lo que les hace querer una cosa con preferencia a otra? ¿Qué es lo que les hace «gustar» una cosa y no otra? ¿No hay ninguna «razón» para sus «gustos» y «necesidades»? El maestro puede transformar los «agrados y «necesidades» en otros en el extremo opuesto de su polo mental. Puede y tiene la capacidad de «querer, querer» en vez de querer porque algún sentimiento, modalidad, emoción o sugestión del medio ambiente despierte en él una tendencia o deseo de hacer tal o cual cosa.

Nada hay fuera de la ley; nada ocurre en contra de ella. Pero, a pesar de ello, no se vaya a caer en el error de que el hombre es un autómata ciego, al contrario. La doctrina hermética dice que el hombre puede emplear la Ley contra las leyes, que lo superior siempre prevalecerá contra lo inferior, hasta que el hombre haya alcanzado aquel estado en el que buscará refugio en la LEY misma y podrá evadirse de todas las leyes fenomenales.

Los Maestros, que conocen las reglas del juego, se elevan por encima del plano de la vida material, y colocándose en contacto con los poderes superiores de sus naturalezas dominan sus propias modalidades, caracteres, cualidades y polaridades, así como el medio ambiente que los rodee, haciéndose en esta forma directores del juego en vez de meras fichas: Causas en vez de Efectos. Los Maestros no se libran de la causalidad en los planos superiores, sino que están bajo el contralor de esas más elevadas leyes, y haciendo uso de éstas se hacen dueños de las circunstancias en los planos inferiores. De esta manera forman una parte consciente de la Ley, en vez de ser sus ciegos instrumentos. Mientras obedecen y sirven en los Planos Superiores, dominan y son dueños del plano material.

Extracto de el libro “EL KYBALION:LOS MISTERIOS DE HERMES:TRES INICIADOS”

 

 

 

 

 

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4 respuestas a Kybalion: Causalidad

  1. Pingback: La Salida del Laberinto | ETnoesmiamigo

  2. SamBell02 dijo:

    No hay tal cosa como la coincidencia. Nada sucede por casualidad.

    Entrevista con un miembro generacional de una Familia De Línea de Sangre Dirigente

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  3. SamBell02 dijo:

    ¿Crees que las cosas ocurren simplemente por casualidad? Esa no es la verdad como se la conoce. En este reino no existen tales cosas como los accidentes, las casualidades o una coincidencia. Todo cuanto acontece, sucede como un acto intencionado y decretado por el pensamiento y la emoción. Todo. Porque, ¿cómo piensas que se crean todas las cosas? Se crean a través del pensamiento. El pensamiento es el auténtico fundador de la vida inmortal e indestructible, y tú lo has usado para convertirte en la vida, porque ese es tu eslabón con la mente de Dios.

    RAMTHA El Libro Blanco

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  4. SamBell02 dijo:

    Ley del Círculo

    Cada individuo es responsable de toda la preciosa energía Vital que ha usado desde siempre, y, según la Ley del Círculo, todas las causas que dicho individuo ha fomentado durante incontables eones de tiempo TIENEN QUE REGRESAR A AQUEL que es su creador a fin de ser SUBLIMADAS mediante el Amor y la Misericordia Divinas. Así es como tiene que ser para que el retroceso de esta energía no se experimente como dolor o sufrimiento en ésta u otra encarnación, o en experiencias angustiosas entre encarnaciones.

    LA ENERGIA SI RECUERDA y permanece calificada por su creador original hasta que sea conscientemente transmutada en perfección.

    Nunca hay confusión en el retorno de la energía de nadie. Cada onda retornante sabe, sin falta, quién fue su generador. LA LEY COSMICA ES EXACTA. En el momento en que la energía retornante toca el aura de su creador, se sedimenta y comienza a germinar semillas que producirán una COSECHA de acuerdo con su naturaleza. Si la energía saliente (pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, así como reacciones) es armónica y amable, el regreso al individuo será paz y abundancia. Si por el contrario, la energía saliente tenía una naturaleza discordante o perjudicial, entonces la cosecha para el individuo será amarga y dolorosa. Jesús no estaba haciendo ninguna broma cuando dijo: “Así como sembráis, así cosechareis”.

    La humanidad se ha olvidado de que, aún a pesar de haber caído de su Estado Divino ellos nunca han sido despojados del PODER CREATIVO contenido en sus pensamientos, sentimientos, palabras habladas y acciones.

    Los Maestros Ascendidos escriben el Libro de la Vida [Extracto]

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