Sexo: El regalo de los dioses – Barbara Marciniak

La sexualidad alinea vuestro cuerpo con un estado de sanación y abre portales a las estrellas. La sexualidad, en una relación íntima y amorosa, puede ser muy profunda y transportaros a otros mundos, revitalizar vuestro cuerpo y hacer que recuerde sus patrones ideales

El portal de la Biblioteca Viviente dentro de vuestro cuerpo está en los genitales y si aprendéis a usarlo sirve como entrada a los archivos del tiempo.

En vuestro planeta se os ha mantenido ignorantes en lo que se refiere al sexo. Para vosotros es un asunto puntual y que, en el mejor de los casos, os da placer, pero en verdad es un asunto bastante cósmico. Un patrón energético os conecta con y atrae inmediatamente energías invisibles cuando hacéis el amor con otra persona.

Los dioses y diosas están muy enamorados de vuestras hormonas —hasta tal punto que os comían vivos cuando estabais en un estado específico de secreción hormonal—. Tal vez no os guste esta información porque os hace más responsables de vosotros mismos. Esta información os obliga a mirar lo que habéis hecho con vuestra vida. Lo ideal sería que no juzgaseis lo que habéis hecho y dónde habéis estado, y lo ideal sería que aprendieseis de lo que recordéis en esta vida o en otra.

Debéis perseguir el ideal de utilizar vuestra expresión sexual para regeneraros en lugar de degeneraros. Hablar de sexualidad supone hablar de hormonas. La sexualidad excita el núcleo de vuestras células, y los filamentos codificados de luz se entrelazan. Como con un imán, las energías se sienten atraídas y se enfilan en la misma dirección. Cuando sentís deseos sexuales y comenzáis el baile que dispara las hormonas dentro de vosotros, todo vuestro cuerpo se alinea en una sola dirección. Cuando vosotros, junto con otro individuo, os alineáis, sois como los polos norte y sur. En general, las células de vuestro cuerpo se mueven constantemente como la multitud que se mueve en todas las direcciones en la Grand Central Station o cualquier otro lugar. Pero durante la actividad sexual es como si alguien tocase un silbato y todo el mundo se volviese para mirar en la misma dirección. Cuando llegáis a una verdadera unión con otra persona, durante la actividad sexual, hacéis que la energía de todas vuestras células se alineen en una sola dirección. Vuestro cuerpo se convierte en un imán. Cuando vosotros, junto con otra persona, llegáis a un elevado estado de fuerza electromagnética, tiráis el uno del otro para crear un equilibrio entre vosotros. Cuando os convirtáis en expertos en este tema no hará ni siquiera falta que os toquéis. Podéis crear esta red de amor entre vosotros y, a través de este campo de fuerza, vuestro cuerpo interno puede elevarse e ir a otros mundos.

Recordad que estáis explorando la cantidad de energía que sois capaces de sostener entre vosotros y cómo esta energía os puede transportar a algún lugar.

Cuando se mueven las hormonas de la atracción vivís un intercambio de energía entre todos vuestros  chakras y los de vuestra pareja. Vuestras energías se fusionan. Si eleváis la energía, en lugar  de mantenerla en vuestros genitales, podéis incrementar el flujo energético y trabajar con una nueva conciencia. Aprended a hacer subir la energía a través de vuestra columna vertebral y a través de todo vuestro cuerpo sin llegar al orgasmo. Puede que durante el acto sexual experimentéis el colapso del tiempo.

Cuando compartís la energía sexual con vuestra pareja, os abrís para que otras fuerzas puedan fusionarse con vosotros. Para las energías externas, poder fusionarse así durante vuestra experiencia sexual es una parte especial y excitante de la Biblioteca Viviente. Hubo un tiempo en el que se consideró el mayor honor que se fusionase un dios o una diosa con una pareja durante su experiencia sexual. La experiencia más elevada era fusionarse con  un  ser  altamente evolucionado que te honraba y que llevaba la vibración del amor, y convertir  así la experiencia sexual en una experiencia dimensional. ¿Cuánta gente conoces que primero eleve su vibración antes de hacer el amor? Hay gente que se embriaga o se droga o hace cualquier otra cosa para conseguir el valor de hacer el amor. Vosotros tenéis que enunciar las reglas y las condiciones en lo referente a vuestra sexualidad, a los reinos no físicos para que se os acerquen sólo aquellos que son adecuados.

Sed claros con las energías que quieren trabajar con vosotros. Pedidles que se ajusten a vuestra disponibilidad. Vosotros establecéis las reglas —para los Pleyadianos, todos los extraterrestres, para los dioses y diosas—. Asimismo, decidís diciendo: «Escuchad, estoy aprendiendo de vosotros. No entiendo nada. Quiero conoceros. Estas son mis reglas. Sólo voy a hacer el amor con alguien a quien quiero. Yo honro a mi cuerpo. Honro a la Tierra. Para mí lo más importante es la integridad. Si te puedes ajustar a mis valores, te doy la bienvenida y te enseñaré cosas sobre la sexualidad humana». Este es el procedimiento.

Honrad  vuestro  cuerpo,  honrad  al cuerpo  de vuestra pareja y haced el amor sólo cuando hay amor de verdad —ésta es la clave—. La energía sexual de vuestro cuerpo es vuestra fuerza vital. Es la fuerza del dios o la diosa que reside en vosotros porque contiene el secreto de los secretos —es la fuerza creativa.

La mayoría de los humanos utiliza su sexualidad de manera que les degenera en lugar de regenerarles.

Heredáis la heliografía de cada persona con la que hacéis el amor, así que no sólo tenéis que preocuparos de lo vuestro sino también de las historias del otro.

Cuando vuestro cuerpo se junta con otro, se remueven vuestros chakras y se mueve la kundalini. Si la kundalini sólo se mueve en vuestros dos chakras inferiores y no en todo el cuerpo, se pueden producir «enganches» en el campo áurico de la otra persona y al revés. Esta es la razón por la cual es tan importante ser selectivo con quien hacéis el amor. Aseguraos, si decidís hacerlo, de que haya una unión y un compromiso de trabajar las cosas porque ahora, que el tiempo se acelera y también se acelera la energía, podéis coger cualquier cosa de otra persona.

Cuando utilizáis un «kleenex», lo cogéis, os sonáis la nariz y lo tiráis. Esto no se puede hacer con las personas — usar y tirar—. El proceso no es tan sencillo y rápido. Si tenéis una relación sexual con otra persona, estáis unidos a esta persona. Cuando se juntan dos cuerpos, aunque sea por una sola noche, se fusionan vuestros campos áuricos. A lo mejor no sabíais esto hasta ahora.

Os aconsejamos eliminar todos los viejos apegos en lo que respecta a vuestro cuerpo.

Visualizad cómo se limpia y es bendecido y cómo se eliminan todas las energías sexuales de relaciones anteriores.

Haced todo lo que podáis para eliminar amorosamente las relaciones sexuales anteriores y que significaban mucho en  vuestra vida. Dejad de hablar del pasado y no energeticéis más a parejas anteriores. Dejad que todo esto se vaya. Si seguís hablando de gente con la que habéis tenido una relación hace años, seguís energetizando  sus formas de pensamiento en vuestro campo áurico, sobre todo si habéis tenido una relación sexual con esa persona. Esto os inhibe de vivir un nuevo «ahora».

Es como si instalaseis un imán en vuestra puerta para atraer la energía de esa gente aunque haga veinte años que hayáis tenido contacto con ella. Circuláis con su energía. Puede que ya ni siquiera son aquello que recordáis, pero podéis recrear vuestra experiencia con ellos. Estos tiempos están llenos de trucos. Hace veinte años las cosas eran muy nostálgicas. Ibais por ahí con la radio puesta —domingueros que se tomaban una Coca Cola o se emborrachaban, se iban a la playa e iban de bar en bar—. La vida era como una gran avenida, una gran fiesta. Las cosas han cambiado. Entonces teníais tiempo para soñar despiertos y fantasear. Pasaba mucho tiempo entre que formulabais un pensamiento y éste se materializaba. Hacían falta eones para que se materializase lo que deseabais. Este ya no es el caso. Ahora, cuando pensáis en algo, tropezáis con ello cuando cruzáis una habitación. Así de rápidas ocurren las cosas ahora. Debéis ser selectivos. Debéis tener conciencia de la burbuja de tiempo en la que  os  movéis. El tiempo está colapsado y hay un cambio en la manera de ver las realidades.

El sexo es algo maravilloso. Es uno de los regalos más gloriosos que tenéis, como seres humanos, para descubrir vuestra identidad. No obstante, tenéis que aprender a usarlo. Nadie os ha enseñado las  ramificaciones energéticas que tienen lugar cuando dos personas hacen el amor. Tal vez queréis celebrar algún que otro ritual o alguna ceremonia con el fin de eliminar la energía de otras personas de vuestro campo energético. Un ritual con humo es una buena manera de limpiar el campo energético. En todas las iglesias se hace. Muchas instituciones religiosas utilizan incienso o cualquier tipo de humo para limpiar la energía. El humo es multidimensional. Al utilizar humo, estáis dando un paso para limpiar, aclarar y eliminar la energía de  manera que no haya ningún apego a ella. A lo mejor os interesa limpiar vuestro cuerpo y vuestra casa con humo.

Cuando os queréis desprender de las personas, necesitáis energía de la misma manera que necesitáis energía para uniros a ellas. No podéis utilizar el método «kleenex» y tirarlas; tiene que haber un final. ¿Cómo   se hace esto? ¿Y sobre todo, cuando las personas en cuestión no quieren colaborar?

Debéis trabajar con la energía de estas personas a nivel etérico. La bendecís con amor, la soltáis y le pedís que salga de vuestro campo. Debéis darle las gracias por la lección que habéis compartido.

El sistema endocrino suelta toda clase de hormonas y sustancias químicas. Algunas de estas sustancias deben ser diseminadas, otras, sin embargo, deben quedarse en vuestro cuerpo. Cuando se quedan dentro de vuestro cuerpo, éste las absorbe y se eleva a otro estado. Sois más autónomos, sabéis más. Cuando la fuerza vital se dirige concientemente hacia fuera, en forma de semen, se usa para impregnar. Al igual que a las mujeres se les ha vendido la idea de que no pueden prevenir un embarazo cuando no quieren tener hijos, a los hombres se les ha vendido la idea de que el proceso de eyaculación es la única manera de tener un orgasmo. Es un proceso que se puede retener y los fluidos se pueden distribuir por todo el cuerpo. Es una forma más elevada de sexualidad y que se practica en el Este desde hace siglos. Si los hombres eyaculan cada vez que tienen un orgasmo, pierden su fuerza vital en una de las versiones de la realidad.

Si eres hombre, puedes aprender a tener una relación sexual reteniendo el esperma y no eyaculando. Hay técnicas que se pueden aprender. Presionar el perineo, esta pequeña zona entre el ano y los genitales, retiene la fuerza vital dentro del cuerpo y el orgasmo cambia. Los humanos han sido engañados a tener solamente orgasmos genitales, experiencias muy localizadas, en lugar de tener una experiencia que implique a todo el cuerpo, una experiencia cósmica. Cuando os paréis a pensar en el número de cuerpos que tenéis, también seréis capaces de daros cuenta de que podéis tener una experiencia orgásmica en todos estos cuerpos. Así que, al reconsiderar y redefinir el tipo de placer que deseáis, podéis empezar a vivir diferentes maneras de recibir placer y saliros del área genital.

El esperma es una fuerza catalizadora de la existencia y cada vez que un hombre libera esperma, agota, hasta cierto punto, su cuerpo. Lo ideal sería que un hombre sólo eyaculase cuando quisiera, es decir, cuando deseara procrear o vivir esta experiencia. Os han sido dadas algunas ideas que os mantienen en un estado vibracional muy bajo, ideas que más bien degeneran en lugar de rejuvenecer. Primero, os han contado que el sexo es algo malo. Luego se han creado instituciones que os perdonan cuando hacéis estas cosas malas. Tenéis estas dualidades que van y vienen. Muchos hombres y mujeres, especialmente en el mundo occidental, no saben ni siquiera hasta qué punto están convencidos de que el sexo es algo malo. Esta convicción es una capa espesa que cubre todo su comportamiento y hace que pasen por la experiencia sexual a toda prisa ya que, si están haciendo algo malo, no quieren que se les pille al hacerlo.

Hay un punto adecuado, un punto de equilibrio. No hay que sentir ni vergüenza ni culpabilidad después de una experiencia sexual. Es por esto que insistimos en que es esencial tener una profunda unión amorosa con vuestra pareja. El amor que sentís por ella suele evitar, por regla general, el sentimiento de vergüenza y culpabilidad. Sin amor aparece, frecuentemente, la vergüenza y la culpabilidad y los estragos, que a nivel emocional pueden ser muy grandes.

Hay muchas cosas que se pueden explorar en la zona genital de los hombres y de las mujeres. Los orificios que tenéis, ofrecen diferentes puntos de acupuntura que se pueden activar. Esto tiene muy poco que ver con la penetración genital.

El puro hecho de mirarle a los ojos al otro, intercambiando filamentos de ADN, puede provocar una formidable excitación. Esta es una conexión desde el corazón a los ojos del alma —el corazón del alma—. Claro que podéis cerrar los OJOS; sin embargo, un fuerte contacto con los ojos cambia la experiencia. Puede que también os apetezca trabajar con vuestros chakras, tocando especialmente el chakra corazón del otro. Poned la mano sobre el chakra corazón del otro y mantened vuestros corazones abiertos. Todos los puntos comienzan a recobrar vida si os estimuláis con vuestros ojos, utilizáis los chakras y activáis los puntos de acupresura de la zona genital. Cuando tocáis estos puntos se produce una respuesta química que os permite tener un orgasmo que asciende por todos los cuerpos. Esto hace que subáis la escalera del conocimiento y que os acerquéis a la divinidad.  También implica el permiso de explorar los cuerpos del otro para sentiros completamente libres con la forma y la expresión de vuestros cuerpos. Esta es la siguiente avenida.

Explorad quiénes sois, clarificad lo que buscáis y permitid que el tiempo que dura la expresión de vuestra sexualidad, sea un tiempo de alegría. El sexo no tiene nada que ver con una hazaña; tiene que ver con el compartir y con la unión más íntima que existe. No es simplemente un «qué bueno ha sido». Tiene que ver con la intimidad, con la fusión con otro, manteniendo la propia identidad. Tiene que ver con ayudar y ser ayudado porque será esencial mantener vuestra propia identidad y redescubrir lo que es el placer y la alegría. Vuestro cuerpo entonces comenzará a recordar.

Tal vez seáis capaces de cambiar vuestro enfoque mientras hacéis el amor para no llegar inmediatamente al clímax. Divertíos, llegad al punto justo antes del clímax, sostened la frecuencia, bajad hasta un cierto punto y volved a subir una y otra vez. Tomaos todo el tiempo  que queráis. Si honráis este proceso podéis pasaros horas porque esto crea una profunda intimidad y la experiencia durará mucho más. El rejuvenecimiento o la regeneración ocurre cuando compartís horas y horas de intimidad, con los ojos abiertos y aprendiendo cómo hacer que vuestro cuerpo haga lo que vosotros queréis que haga.

Orgasmo

Un orgasmo no es un suceso local. Hay gente que, con sólo hacerles cosquillas en sus orejas, tienen un orgasmo. Hay gente que, con sólo cosquillearles sus muñecas tienen un orgasmo. Podéis tener un orgasmo durante el sueño. Podéis tener un orgasmo cuando estáis fuera de vuestro cuerpo. El orgasmo es un tema muy malentendido. Pensáis que es un suceso local, limitado a la zona genital. No es así. Es un acontecimiento cósmico que ha sido interpretado como una cosa puntual para que vosotros no os enterarais. Es una pulsación continua de lo divino —del placer y de la conexión con el pulso divino de la existencia—. Por esto puede ocurrir en cualquier parte. Si estuvieseis realmente afinados con vuestra sexualidad, un bocado de una comida deliciosa podría haceros experimentar un orgasmo si fuerais así de libres. Es la más alta apreciación de lo divino en todas las cosas.

Mansturbación

Masturbarse no tiene nada de malo. Es una práctica estupenda si aprendéis a honrar vuestro cuerpo y a estimular cierta sensación en vuestro cuerpo. Debéis masturbaros sin proyecciones, sin sentimientos de vergüenza y sin atraer una variedad de desconocidos  hacia  vuestro  cuerpo  mediante vuestro pensamiento. Tiene sus trucos, como todo. Es una forma artística, pero no se debe practicar solamente para aliviarse. Utilizar la masturbación como medio de aliviar la tensión debería haceros pensar.

Si no os habéis masturbado   jamás, ¿cómo podéis esperar hacer el amor con alguien y querer que el otro conozca vuestro cuerpo cuando ni vosotros mismos lo conocéis?

Cuando sentís deseo de expresar vuestra energía sexual, puede que penséis: «Bueno, si decido practicar   el arte de la masturbación, esta vez será solamente para aliviar la tensión. Quiero disminuir la tensión». Si es esto lo que sentís, pensad: «De acuerdo, ¿cómo voy a manejar esta acumulación de energía? Pues en lugar de utilizar mis viejos patrones de masturbación y eliminar el exceso de energía y sentirme aliviado  por  un momento, pienso que esta vez voy a ir en busca del oro y sentirme un poquito incómodo. Voy a sostener esta energía. En lugar de masturbarme, me sentaré en algún lugar tranquilo y utilizaré cristales, practicaré técnicas de respiración y me meteré en la columna de luz». Atraed la luz mediante el ojo de vuestra mente y sentid  cómo inunda vuestro cuerpo.

Esto os ayudará enormemente porque queréis aprender y evaluaros a vosotros mismos y saber dónde están vuestros límites. Queréis una mayor relajación y una visión más amplia, sin embargo, lleváis vuestra energía de forma continuada solamente hasta un cierto nivel. Al retener vuestra energía sexual, comenzaréis a utilizar vuestro plexo solar, corazón, garganta y tercer ojo. Vuestro chakra corona se abrirá y pensaréis: «Ah, me estoy volviendo más listo. ¿Cómo es que me estoy volviendo más inteligente?» La respuesta es: porque estáis utilizando vuestra fuerza vital de manera diferente en lugar de seguir simplemente una receta. Vosotros tenéis sólo una receta para lo que llamáis sexualidad: es vuestra fuerza vital. Y hay muchas maneras de usarla

celibato

Hoy en día hay mucha gente que practica el celibato porque se da cuenta de que el tipo de actividad sexual que han experimentado les quitaba energía. Esto puede haber ocurrido porque, tal vez, mantuvieron relaciones sexuales sin amor, sin compromiso y sin una conexión espiritual con el otro que les uniese. Como ya hemos dicho, vuestros cuerpos electromagnéticos y vuestros campos áuricos se fusionan. Hay un ir y venir telepático.  «Tú me perteneces». «Yo te pertenezco», que está en juego a nivel etérico.

Si estáis pasando un período de celibato, ¡maravilloso!, porque lo que estáis haciendo es contener la energía. Cuando tenéis una experiencia sexual y no estáis completamente integrados en vuestros sistemas de chakras, ésta resulta muy agotadora. Aunque sea muy excitante, la energía sólo funciona a nivel del primer y segundo chakra. Y hay que tener en cuenta que trabajan sólo con el filamento uno y dos de vuestro ADN.

Cuando dejáis de practicar el sexo, puede que os sintáis sexuales. Os apetece, pero estáis aprendiendo a contener esta energía y dejáis que ella circule por vuestro cuerpo en lugar de hacer el amor y aliviar la tensión. Cuando esta energía circula por vuestro cuerpo vosotros estáis dándole un valor más alto al cuerpo porque la energía  os puede  enseñar de repente que valéis más y que podéis hacer más cosas de las que jamás  hubierais pensado.

Lo ideal no es evitar el sexo o trascenderlo. Lo ideal es valorar vuestra sexualidad —darle un nuevo valor a la propia esencia de lo que hace vuestro cuerpo cuando experimenta el sexo y un estado orgásmico—

Practicar el celibato está bien, siempre y cuando esto no signifique que para vosotros el sexo sea algo inadmisible. Está bien, cuando se trata de contemplar y reconsiderar las experiencias sexuales.

Es decir, que estáis colocando la sexualidad temporalmente a un lado porque la estáis malentendiendo y, al apartaros de ella, tal vez la podéis observar. Si alguna vez habéis escalado una montaña sabéis perfectamente que no es lo mismo contemplarla desde la cima que desde el valle. Esto es lo que les está pasando a algunas personas. Están viendo la montaña pero no sienten  que estén  privándose por no estar en la cumbre. Están efectuando una reevaluación de lo que implica la sexualidad, de lo que es el amor, de quiénes son ellos mismos y qué valores están estableciendo.

Sexo como energia

La sexualidad es uno de los aspectos más íntimos de vuestra vida. Sin embargo, la mayoría de la gente de este planeta practica el sexo sin ninguna intimidad. Es una función. Es como ponerle aceite al coche: «Necesito hacer el amor, venga». Lo hacen las mujeres igual que los hombres. Nuestra discusión siempre ha sido que la razón de apartaros del sexo sin miedo, está en que podríais descubrir que la sexualidad es un portal que lleva  a una mayor conciencia. La misma fuerza vital que empleáis para crear bebés, puede ser utilizada para emprender un viaje mágico hacia otros reinos de la existencia.

Hacer el amor es un acontecimiento especial que se debe planificar. Al mismo tiempo debe ser muy espontáneo pero, dentro de la espontaneidad, debe haber una apreciación del inherente ritual.

El amor es el ingrediente que hace que se junten dos cuerpos sin importarle si estos dos cuerpos son masculinos, femeninos o masculino y femenino.

El cuerpo fue diseñado para tener una pareja masculina o femenina. Esto es muy obvio —las polaridades se encuentran—. Es una cuestión biológica aunque nosotros queremos decir que no hay nada malo cuando dos vibraciones iguales se atraen. Es lo que están trabajando y aprendiendo sobre sí mismas; no tiene sentido juzgarlo. La experiencia final se hace cuando hay amor, cuando los ojos están abiertos y cuando hay un compromiso. Entonces podéis comenzar a viajar.

En la mayoría de los casos, abrirse a la intimidad les resulta más fácil a las mujeres que a los hombres, simplemente porque las primeras aceptan mejor sus emociones. Como humanos, siempre estáis buscando las vibraciones del éxtasis, del amor y del contacto que se produce cuando se expresan las emociones. No podéis tener acceso a la frecuencia sexual del éxtasis y del amor sin sentimientos puesto que la sexualidad es sentimiento. Hay mucha gente que está buscando esta frecuencia desesperadamente y ni siquiera sabe que la está buscando. En su ingenuidad sólo saben buscar la expresión sexual.

Las mujeres tienen que aprender a hablar de sus sentimientos y deseos  para poder crear un nuevo patrón de experiencias. Esto les facilitará a los hombres el abrirse a sus centros de sentimientos, a vivir sus emociones, a elevar su energía sexual a través de sus chakras y a estar más cómodos en la intimidad de lo que jamás hayan podido imaginar. Hará falta tiempo. Las mujeres han estado tan encerradas en su silencio y los hombres en su ausencia de sentimientos que los cambios no se pueden producir de un día para el otro. Debéis tener paciencia los unos con los otros. Tened compasión por todas las personas y por lo que están pasando. Tenéis muchas cosas para compartir y para enseñaros los unos a los otros.

sexo oral

Uno de los grandes tabúes de vuestra sociedad ha sido el sexo oral. Hemos dicho que la sustancia del poder femenino es la sangre, pues la sustancia del poder masculino es el esperma. El esperma lleva una enorme cantidad de información, mientras que la sangre puede ser comparada con un elixir de sanación, una fuente de vida; ambos ofrecen revitalización y rejuvenecimiento. Compartir estas sustancias dentro de una relación íntima y amorosa es compartir los secretos más profundos de vuestro poder. Supone el máximo de fusión de vuestras identidades para que podáis recordar quiénes sois y por qué estáis juntos en esta vida.

conclusiones

Sugerimos a las parejas que vayan a hacer el amor que tengan una intención en torno a su actividad sexual.

No podréis comprender lo que significa ser un dios o una diosa sin la experiencia sexual, por lo menos no completamente. Esto es así porque sois humanos y es parte de cómo fueron diseñados vuestros cuerpos. Todas las criaturas de este planeta tienen alguna manera de expresión sexual —un método de excitarse y de reproducirse—. Vosotros no podéis comprender cómo dos moscas cuyas antenas se tocan, se excitan mutuamente. Las criaturas de la Tierra —plantas y animales— se estimulan a la vez y se disparan a estados elevados de actividad sin reproducirse.

Mantened esta imagen. Es necesario para vosotros que comprendáis vuestra sexualidad y que no la temáis. No eliminéis la sexualidad de vuestra vida porque tengáis miedo a la propia fuerza vital que hay en vosotros.

Tierra: las claves pleydianas de la biblioteca viviente [Extracto] – Canalización de Barbara Marciniak

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Barbara Marciniak: Sexualidad

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