La tentación – Ramtha

Cuando volvéis realidad vuestros sueños, cuando os enfrentáis a ellos y los poseéis como sabiduría, entonces ya no son una tentación. Sólo entonces desaparecen esos bloqueos internos.

Un ser de noble virtud es el que ha vivido todas sus limitaciones, es decir, todos sus sueños. Y cuando esos sueños desaparecen, se van, en ese momento él llega a ser un Cristo. Y cuando camina, no deja huellas, porque ya no hay nada qué dejar. Todas las cosas lo han dejado libre. ¿Comprendéis? Si no entendéis esto, vais a correr detrás de muchos maestros con las manos extendidas, con la esperanza de llevar puesto vuestro talismán o cualquier cosa que se necesite para ser bendito ese día, y vais a sufrir una gran desilusión.

¿Por qué creéis que Yeshua ben Joseph, el Cristo, se fue al desierto para ser tentado por Satanás durante cuarenta días? ¿Quién era Satanás? Era su ego falso. ¿Y cuál era la tentación? Ser lo suficientemente poderoso para reinar sobre el mundo. Durante esos días en el desierto, Yeshua vió frente a El las ciudades de Persia, Roma y Etiopía; vió a Mesopotamia y a los hititas; y vió a los formidables egipcios. Cada reino se le vino a la cara porque eso era lo que estaba ahí para que lo experimentara.

El Satanás interior es el ego falso en su necesidad.

Cristo los vió a todos y abrazó interiormente a cada uno de ellos; los saboreó; se convirtió en ellos y en cuarenta días lo dejaron tranquilo. ¿Cuál era el sueño? La tentación. ¿Y qué es la tentación? Es el sueño reprimido.

Ramtha – Independencia financiera

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