#V El futuro de la raza humana [Reedición 30-12-16]

Más que probablemente nuestro futuro como especie pasará por la manipulación biomecánica y genética.

¿Qué es el Transhumanismo?

El transhumanismo (abreviado como H+ o h+) es un movimiento cultural e intelectual internacional que tiene como eventual objetivo transformar la condición humana mediante el desarrollo y fabricación de tecnología ampliamente disponibles, que mejoren las capacidades humanas, tanto a nivel físico como psicológico o intelectual.

https://es.wikipedia.org/wiki/Transhumanismo

La visión de la tecnología por parte del transhumanismo es interpretada como el desarrollo de nuevas herramientas que ayuden a superar nuestras limitaciones biológicas y cambiar la condición humana, haciendo esta realidad posible para aquellos que lo deseen, convirtiéndose así en “post -humanos” y si las herramientas para lograr este fin son “naturales o no” es un punto completamente irrelevante.

http://www.transhumanismo.org/articulos/transhumanismo.htm

“Lograremos ser inmortales” C. Martinez Alfonso – Inmunologo [Extracto de la entrevista]

C. Martinez es un destacado inmunólogo, máximo responsable durante algunos años de la investigación española.

(…) Si además somos capaces de sustituir los órganos afectados o tejidos dañados, ya no solo con piezas biológicas, sino con la utilización de la microelectrónica y los nanomateriales, es posible que, a la larga, consigamos que haya seres vivos que tengan tal aporte de material externo que hagan posible una larga, larguísima existencia… Y eso, en la práctica, quizá podamos llamarlo eternidad.

(…) Por ejemplo, para los próximos siglos no es descartable la clonación de seres humanos, y eso, aunque de una forma distinta, es acercarnos a la inmortalidad.

(…) Por ejemplo, el deterioro de los huesos, la osteoporosis y las fracturas que conlleva y que aumentan con la edad. También aquí hay unos avances extraordinarios. En el MIT [Instituto de Tecnología de Massachusetts], por ejemplo, tienen la capacidad de desarrollar nuevos materiales con propiedades extraordinarias: resistencia, flexibilidad y adaptabilidad que les permite integrarse y sustituir a un hueso o a una cadera.

(…) P- ¿Hablamos de cíborgs?

R- Esa es otra vía más. Existe la posibilidad de incorporar los avances en la mecánica, la electrónica y las tecnologías de la comunicación. Es ya una realidad la sustitución de extremidades, lo más logrado hasta ahora.

(…) P- ¿Y el cerebro?

R- Sería el objetivo siguiente.

Se trata de entender cómo se organiza anatómica y funcionalmente mediante nuevas aproximaciones experimentales y tecnologías complementarias, que presumiblemente el día de mañana permitirán utilizar esa información para el desarrollo de la robótica, para crear máquinas inteligentes y para transmitir la información acumulada en el cerebro a sistemas in silico [cibernéticos]. O sea… Pues que toda la información del cerebro podría ser trasplantable, por ejemplo, a un ordenador, y eventualmente la información podría circular en ambas direcciones.

P- ¿Y qué haremos con los sentimientos?

R- En el cerebro es donde reside la base de la identidad y la toma de decisiones: ¿quién soy yo?, ¿qué es el amor?, ¿qué es la emotividad? La alegría, el llanto, los sentimientos, la toma de decisiones son actitudes de difícil ubicación en términos eléctricos o químicos. Pero al final todo lo que somos reside en nuestros genes y en su interacción con el medio externo, y se lee e interpreta en términos bioquímicos, eléctricos y químicos. Dice Eric Kandel que, gracias a los avances de la biología molecular, nuestro conocimiento del cerebro permitirá sacarnos de la cueva de Platón.

P- ¿Es ese el futuro?

R- Solo una parte. Caminamos hacia una generación del conocimiento que permita aplicaciones transdisciplinarias. La ciencia, sobre todo cuando abordamos problemas complejos, como en biomedicina, implica un conocimiento profundo de áreas como la mecánica, de cómo funciona cada uno de nuestros órganos o tejidos, de la electrónica, con todos los nuevos desarrollos que ya existen más los que se generarán en el futuro, de las tecnologías de las comunicaciones, de los materiales, de la física… El futuro será un compendio de todas estas áreas de investigación.

P- ¿Y siguen existiendo problemas éticos?

R- Claro que existen problemas éticos y en algunos casos religiosos. Pero los científicos tenemos la obligación de avanzar para generar nuevo conocimiento, de buscar nuevas soluciones para los problemas de la humanidad.

Será la sociedad a través de los políticos democráticamente elegidos, los juristas, los sociólogos, la sociedad en su conjunto en definitiva, quien tendrá que decidir qué se puede hacer y qué no con este conocimiento y de establecer los márgenes de actuación.

Hoy, por ejemplo, la clonación de seres humanos está prohibida. Científicamente sería perfectamente asumible llevarla a cabo. Pero quién sabe qué decidirá la sociedad sobre ello en 100, 500 o 1.000 años. O, por ejemplo, la manipulación de la línea germinal del ADN en humanos, que está igualmente prohibida. Sin embargo, en modelos animales sabemos que su manipulación permite generar mayor expectativa de vida y más resistencia a enfermedades. No tenemos certeza de que algunos de estos avances no vayan a implementarse en el futuro. De nuevo será la sociedad quien tenga que decidir.

(…) Y ahí los científicos, los medios de comunicación, la sociedad en general, tienen un papel fundamental. Tienen que contribuir a la educación científica de los ciudadanos, a que sean ellos, con la información necesaria, quienes participen en la toma de decisiones, en la lucha contra los dogmatismos para incorporar a la ciencia como instrumento de futuro. Porque además genera riqueza.

(…) Y aquí quería plantearle otro problema ético, el hecho tan desgraciado de que esta ciencia tan puntera solo sería de utilización para menos de la quinta parte de la población. El resto se conformaría con tener acceso a los mínimos vitales: agua potable y comida.

(…) se está produciendo una transición justamente en sentido inverso. Se promueve lo concreto, la solución a las necesidades del mercado, y ya sabemos –y sufrimos– lo que a veces el mercado es capaz de generar. Si no somos capaces de encontrar un equilibrio y desviamos la mayor parte de los ­recursos en esa dirección, quizá perdamos uno de los grandes valores que la ciencia ha aportado: su capacidad de transformar el mundo y su papel determinante en la evolución de la humanidad. Máxime en un momento histórico como este, que se puede definir por la incertidumbre del futuro. Y, desde luego, el gran sueño de la inmortalidad seguramente a partir de la innovación sería imposible. La innovación no habría generado la clonación ni la transdiferenciación o la reprogramación celular. Sencillamente porque no son demandas del mercado. Y ahí tenemos un problema.

http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/carlos-martinez-alonso/

Inmortalidad, cyborgs y dataísmo: el futuro según Harari

Un futuro habitado por una masa de inútiles bajo el yugo de una élite de semidioses dopados con blotecnología
http://www.elmundo.es/papel/historias/2016/12/01/583c6470e2704e4c798b458f.html

Video-> https://youtu.be/Rn3dAe0rC9o

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