#R Su energía es única

La frecuencia en la que emitimos nuestra propia vibración es única para cada persona, como un copo de nieve. Así que dejamos nuestro rastro energético allí donde ponemos nuestra atención. Es decir, en lo que pensamos, decimos y hacemos. Toda esa energía vuelve a nosotros (se le puede llamar “karma”) y debemos transmutar esas experiencias en sabiduría.

Nota: La experiencia en sí una vez transmutada no nos sirve para nada, así que lo más recomendable es entregarla voluntariamente “al vacio” de vuelta (universo, infinito, creación, etc.). De no hacerlo, corre el riesgo de quedarse atascado en esa experiencia.

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